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RESULTADOS:        United 3 - 2 Motor Carrera

lunes, 12 de mayo de 2014

El Madrí disfrazado

Resultado

Vestir de blanco. Hecho. Romance con los palos. Hecho. Portero madrileño con novia de provincias. Requetehecho. Todo lo básico que junta a este equipo con el Real Madrid (las cuentas corrientes no son un básico) lo teníamos interiorizado, pero faltaba la guinda: fallar en partido importante. Con la derrota de ayer, matemáticamente queda imposible clasificarse para la siguiente fase del Trofeo Marca. La realidad de las matemáticas llegaron a la vez a Chamartín que a Hortaleza; ¿casualidad? No lo creo. Es cierto que hay una diferencia abismal: el Madrí sudaba del partido de Vigo y nosotros sudamos el partido. La diferencia es una d, D de Décima.

Las sensaciones eran positivas, ya que el equipo llegaba como suele a las grandes citas: con todos de resaca. Esos días en que Pedro no puede vocalizar pero cuela tres chicharros, en que el capitán suda whisky y resulta que sabe regatear, en el que Charlie, con el depósito lleno de ron, recuerda que sus asistencias son Dios. El encuentro con Notthingham Prisas (¡juas!), en horario unificado para Madrí, Farsa, Atleti y Motor Carrera, empezó bien, con un gol tempranero del benemérito delantero ayudado de su codo que apareció por ahí y que nuestra amiga árbitro (¿se dirá árbitra?) estuvo a bien no enterarse para conceder gol a la vez que expulsaba a un jugador rival por insultos que intentaban disimular con justificaciones de que se habían lanzado al aire. No coló.

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Sin tanta coca, pero nuestro gol también fue con la mano

La superioridad numérica no se constató en el céspet aragonesístico, ya que las hordas azules lograron empatar dentro de los cinco minutos en que eran seis después de una jugada por la banda que acabó en pase de la muerte y gol ante el que Chocho nada quiso pudo hacer. El partido transcurría con el juego típico de Motor Carrera: portero, pelota, patapúm, cógelasipuedes, sihaspodidoaverquehacesahora, etcétera. Vamos, el orgasmo de Clemente. Casi se le dio la razón al sabio entrenador vasco ya que un par de faltas con peligro y remates varios a punto estuvieron de convertirse en nuestro segundo gol. Pero ¡eh! Ese segundo sería para los caribeños sin prisas. Charlie todavía sigue buscando su cintura en el córner después de que le rompiesen en un palmo de campo y que regalase el segundo tanto a un compañero que se incorporaba al segundo palo.

El shock fue tal que, en dos minutos, el hombre del rebujito gatuno regaló un balón al borde del área de Chocho que, ignominiosamente, acabó en el 3-1 con el que se llegó al descanso. La reanudación se convirtió en un asedio, ya que Motor Carrera no tenía más opción que ganar el partido, lo que contribuyó a alguna contra rival que se solventó como se pudo que, visto lo visto, era suficiente. Además, en un balón largo el portero rival no consiguió blocar un balón dejándolo muerto en el área. De nuevo Diego, encarnando el espíritu Mito, ÉL (González Blanco, Raúl para algunos) de estar en el momento indicado en el lugar preciso, remachó a gol. 3-2 y bastante tiempo por delante para conseguir que la HÉPICA de las ligas de Capello se viniese a nuestro lado.

Hubo oportunidades, como un balón franco de Luis en el área que consiguió repeler un defensa con el portero ya vencido, alguna internada del que firma la crónica combinando con Víctor y algún disparo lejano que no llegó a buen puerto. Y en esas aparece el contrario, toca hasta meterse en el área y cruza el balón ante Chocho. 4-2 y, once again, a remar contracorriente. Pero lo difícil no es lo nuestro, sino lo imposible; así que todavía dejamos que marcasen un nuevo tanto que, lo reconoceré, vino después de una buena jugada al primer toque desde su banda derecha hasta terminar con disparo desde la frontal del área.

¿Queríais imposible? Con 5-2, todo el equipo metido en área rival y Chocho colgando balones llega el momento cómicotaurino que todos (sí, TODOS) los partidos de Motor Carrera tiene: Chocho saca en corto un saque de puerta a un servidor de ustedes y de Dios que, presionado por un rival, le devuelve el balón dando lugar a la mejor asistencia de gol nunca vista: un pase a nuestro punto de penalti. Chocho avanza un poco, luego otro poco, sale del área con el balón en los pies y sigue sin presionarle ningún rival por lo que comienza una aventura temeraria y que, desde este blog, alabamos. Llega hasta el círculo del medio campo y, desde allí, tira. Con dos cojones. ¿Resultado? El portero rival estaría mandando guasap a la muchacha porque no se enteró de que llegaba el balón hasta que lo tenía a medio metro. Gol de Chocho que le iguala en la tabla goleadora de TODO UN AÑO con Charlie.

Con el equipo en zafarrancho y sin que se marcasen más goles terminó este partido que será recordado por nada en absoluto. Bueno, o por el gol de Chocho, cada uno tiene sus vicios y no hay que juzgar.

Apuntes en sucio:

  • Defensa en cuadro para este trascendental choque por las ausencias de Rubén, intentando cantar el alirón en el Calderón pero…NO, Fernandito, ni idea la verdad y Pedro, en modo Máster de tenis cambiando, como todos haríamos, a todos sus amigos por una chica (desde este blog esa actitud también se valora). Marco, que confirmó asistencia tampoco apareció y Álvaro, con el tobillo en no sabemos dónde.
  • Presencia en las gradas de Julia ‘la Follaca’, Kate, Rocío y Lorena, la cual se llevó un balonazo de su cuñado al intentar despejar un balón. Ella lo tomó como algo malo, pero ha de saber que en este grupo nadie está integrado del todo hasta que no recibe un balonazo en condiciones. Enhorabuena Lorena, ya eres bienvenida (y, de nuevo, lo siento…).
  • Doblete de Diego en el encuentro, que tuvo a bien marcar con la mano. El otro tanto, como ya se ha narrado por lo excepcional, fue de Chocho desde más a la izquierda que sus ideales políticos.
  • En su vuelta a la portería Chocho encajó una manita. Como acostumbra la línea editorial del blog, se cree que en alguno podría haber hecho algo más si, en lugar de lanzarse con los pies, le diese uso a los guantes que se compró y tanto coñazo dio.
  • El arbitraje de ultramar corrió a cargo de una señora que se perdía en pitar cualquier mínimo roce y olvidaba las patadas. Cada cual tiene su vara de medir, pero esta señora por no medir, no sabe ni medir la distancia de las barreras. En fin, nivel habitual de arbitraje que no es excusa pero al que ya estamos acostumbrados: nefasto.
  • Rival sin más aunque con excepciones que confirman la regla. Como el que decidió lanzarle un balón a Chechu (¡a Chechu!) por la espalda, lo que ocasionó que Rocío se levantase dispuesta a partir cráneos y que se sentase con la misma rapidez al ver que ya acudía Diego (el único que tiene eso que llaman músculos) para llamar payaso al tipo. Mención también al que insultó, si se le puede llamar insultar, pidiéndome encarecidamente que me dedicase a buscar trabajo. No sé cómo se lo tomarían en El Mundo, así que creo que no le voy a hacer mucho caso. Pero gracias por la recomendación.
  • Primer tercer tiempo del año (y penúltimo por las circunstancias) en la terraza del Burgos. Se despachó con menos cervezas de las habituales (esos hígados) y con la certeza de que el Real Madrid está en LisbooooooooooA desde hace semanas.

Eso es todo. Queda un partido para pasar el día. Eso sí, uno se puede divertir con tensión competitiva. No hemos ganado la guerra, pero siempre está bien vencer batallas. He dicho.

 

giphyEse momento del tercer tiempo en que Charlie se olvida de como funciona lo de beber

Escrito por: Xaime Méndez Baudot

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